lunes, 19 de mayo de 2014

Sobre las arañas Ganimedeanas



Sobre las arañas Ganimedeanas
Después de tantos años de realizar viajes a Ganimedes me encontré con la única situación con la que no me estaba preparado, y sin embargo conocí a alguien que si y eso salvo mi vida y quizá la de toda la raza humana, la historia es la siguiente...
Durante mi primer viaje al espacio, me asignaron como sub oficial bajo el mando del capitán Daniel Mitchel se trataba de un viaje que ya se atrevían a llamar "de rutina",  en aquellos años aún no estaba completamente establecida la ruta comercial y el moderno puerto espacial figuraba en planes de expansión a futuro, por lo que aún se trataba de un viaje, que si no lleno de peligros, si con alguna que otra situación de estrés, así que mi nerviosismo era algo justificado, aún cuando el capitán Mithcel intentaba tranquilizarme contándome sobre las terribles aventuras a las que había logrado sobrevivir,  incluso logró hacerme mirar un par de sus feas cicatrices.
Ya durante las maniobras de aterrizaje fue cuando me contó la parte mas terrorífica, y se debió más a una simple casualidad, de lejos logramos ver una sombra que se movía lentamente en el terreno helado de Ganimedes, las mediciones que realizó la nave, entre otras, indicaban que se trataba de un ser vivo de 15 metros de altura y 20 metros de largo, con aspecto de araña, al ver mi rostro el capitán Mitchel sonrió despectivamente, -Se trata de una araña de Ganimedes, les han puesto ese nombre más por su aspecto que por alguna filiación con los arácnidos terrestres, son muy difíciles de encontrar, y por tanto de estudiar, este es el cuarto bicho que me topo en la vida, así que debes considerarte afortunado, aunque si estuviéramos fuera de la nave otro seria mi consejo, se trata de un maldito bicho de bastante peligro, pocas personas han sobrevivido a su ataque-; intente mostrarme calmado y dije -imagino que los 4 que ha visto han sido en esta situación, lejos, o me intenta decir que sobrevivió al ataque?-, me lanzó una mirada gélida y dijo -por cierto que he tenido un encuentro cercano con uno de esos bichos y no debo aclarar que sobreviví, más gente en esa situación habría sobrevivido de no ser porque al descubrir la supuesta debilidad del monstruo se atreven a enfrentarlo, con esos 4 pares de ojos, y ese maldito acido que escupe es imposible derrotarlo, además tiene una piel tan dura como el crioacero-, estaba por preguntar sobre el punto débil de la criatura, cuando la escotilla de la base se abrió y el capitán ocupó su atención en el navegante.

Con el tiempo olvide la historia, hasta varios años después, cuando mi experiencia como navegante podía llamarse basta, realizaba un viaje en solitario de reconocimiento, se estaban ampliando las rutas de comercio aéreas entre las distintas estaciones así que de vez en cuando era necesario verificar las bollas flotantes de gas, se esperaban algunas tormentas Ganimedianas de esas en las que el viento suele arrancar hielo del suelo y arrojarlo a grandes distancias, como estaba en el plan fui atrapado por una, no podía hacer otra cosa más que aterrizar, por suerte viajaba en un monovehículo de esos modelos propulsados por fusión de helio al frio, así que podía esperar cómodamente el tiempo que fuera necesario sin preocuparme por la energía que consumiera el mantener el calor dentro y no molestar a la matriz solicitando un rescate en una nave mas grande,  elegí un llano entre varios montículos de nieve y espere pacientemente, la tormenta habría durado solo un par de horas, sin más que hacer decidí despegar y continuar mi recorrido, cuando note un movimiento en el montículo de nieve de mi derecha, seguido de otro movimiento en el montículo de mi izquierda, ambos se levantaron por sobre unos 15 metros, fue cuando caí en cuenta que estaba en medio de 2 gigantescas arañas de Ganimedes, aquellos mortales bichos de 8 patas, en cuanto notaron el movimiento del monovehiculo 8 pares de ojos azules se posaron sobre él y 2 enormes chorros de acido salieron disparados de aquellos monstruos, el bioacero se derretía lentamente y decidido a salvarme presione el botón de expulsión, a -160 °C el nuevo modelo de plexi monotraje era de gran ayuda, a uno de los monstruos le pareció más apetecible el monovehiculo, cosa que agradecí, pero al otro le pareció mas apetecible el pequeño bicho que había sido excretado, léase yo mismo, y fue en mi busca, en ese preciso instante me di cuenta de aquella debilidad mencionada hacía varios años por el capitán Mitchel, las bestias eran pesadas y torpes, sus patas no estaban totalmente adaptadas a caminar sobre el hielo, el monovehículo me había arrojado a 40 metros, el chorro de acido tenía un alcance de aproximadamente 20 metros, así que estaba de momento a salvo ahora comprendía el por qué la mayor parte de las personas caían en la tentación de atacar, verlos moverse tan torpemente, era solo poner en la mano la pistola de tonita y disparar, solo que yo conocía el dato sobre la piel de los bichos esos, así que hice lo mejor que se me ocurrió, correr, y en poco tiempo estuve completamente a salvo, solicite apoyo y menos de una hora después del accidente estaba de regreso en la matriz, afortunadamente el modelo de plexi monotraje contaba con videocámaras de dimensión extendida, por lo que proporcione un gran material de estudio científico, precisamente fue en una sala de experimentación, donde estaban reunidas las 2 mentes más grandes de Ganimedes que escuche el meollo de esta historia, ¿cómo es posible que un animal que ha evolucionado en un mundo helado no tenga un método de locomoción perfectamente adaptado al hielo?, ¿es que acaso Ganimedes ha sido desde épocas "recientes" helado y las arañas no han tenido tiempo de adaptarse totalmente? claro que esta última pregunta se descarto automáticamente ya que está comprobado que Ganimedes ha estado cubierto de hielo durante los últimos 10 millones de años, entonces surgió la cuestión que más ha pesado desde entonces, ¿Es que acaso las arañas de Ganimedes, no son originarias de Ganimedes?, ¿Alguien las trajo de otro mundo, en el que habrían estado mejor adaptadas a vivir? y de ser así, ¿quién, cuándo y por que las trajo a este mundo?
pero las respuestas a esas preguntas son materia de otra de otra aventura...

Tyrion


El viejo



El viejo.

Se levanta, como todos los días, como todas las vidas, como siempre.
 Prepara café, como cada mañana, después de tomarlo sale de casa a trabajar la tierra, el perro, si es que a ese roñoso animal se le puede aún llamar perro, le sigue, es tan viejo como su amo, tan viejo como las viejas herramientas que usa hoy, como todos los días.
 Apenas comienza el trabajo y el viejo ya está cansado, y eso que aún no sale el sol, mira al cielo, como esperanzado de que las nubes, que se ven lejos, se acercaran y le dieran el pretexto para dejar por hoy la labor.
 El medio día se alza ya, el viejo y el perro descansan bajo la sombra de un árbol, más viejo que ambos, el viejo aquel acaricia al animal este, y el hombre agradece correspondiendo la caricia con otra más sobre la cabeza del perro, tomaron el almuerzo, un poco desganados, mas el perro que el amo, que el tiempo es el mismo, pero la edad pesa más, el viejo apenas se dio cuenta, lo miró enfermo hace varios meses, con una carraspera en el cogote, de esas que por la noche no dejan descansar y en el día no permiten trabajar, aun que hoy no se había presentado, lo había visto caminar y verle flaquear las piernas, era también ya muy viejo, sin más amigo que el mismo y el viejo a su lado, solo esperando la muerte, lenta y pesada, que cayera en cada cual sus ojos, y mientras tanto trabajar, que cuando  la muerte se atrasa, no avisa para cuando.
 Quiso levantarse, pero los miembros no respondieron, el viejo entonces decidió tampoco levantarse, estar con el compañero, que para eso se vive, cayo la tarde, era inevitable, se dio cuenta el viejo, su también anciano amigo no vería el siguiente amanecer, es mejor, él fácilmente pudo ir a conseguir ayuda, pero le pareció que preferiría terminar sus días apreciando la tierra, aquellos surcos que recorriera tantas y tantas veces, y sus estrellas, esas que en el horizonte comienzan  a aparecer, las mismas que han visto cada paso de cada día de estos ancianos, las manos calludas del anciano acariciaron las orejas del perro, como despidiéndose, era tal vez el último gesto que tendría con él, despedida de despedidas.
 Después de que sus ojos se cerraron para siempre y las estrellas perdieron un testigo, como siempre y como nunca, que así como pierden ganan y no importa, porque a fin de cuentas el que mira las estrellas se mira a sí mismo, que ellas no saben que alguien sabe. El viejo aulló triste a la luna, le pareció que así lo habría querido, despedía así al anciano que yace durmiendo el sueño de los desesperanzados al lado de aquel árbol.

viernes, 16 de mayo de 2014

Leyenda, fragmento/borrador



la leyenda de Eluk y Melik
Al ver Melik que sus hijos y los de Eluk crecían y poblaban el mundo quiso juntarlos y hacerlos una sola raza, hermosa y poderosa, que juntos se pasearán y se enseñorearan en los espesos bosques y las altas montañas, que domaran las selvas y que navegarán por todos los mares, a Eluk le gusto la idea de enseñorear a sus hijos, pero no la de mezclarlos con la débil raza blanca así que tramó un plan, gracias al cual sus hijos esclavizarían a los hijos de Melik y se adueñarían de la creación, primero haría caer una enfermedad sobre la raza blanca, para debilitar su número, y después influiría en sus hijos el espíritu guerrero para que conquistarán los pueblos blancos.
La enfermedad creada por Eluk era en extremo cruel, comenzaba por un frio que se metía por cada poro de la piel y acarreaba grandes temblores corpóreos, a la vez que arrancaba del cuerpo la luz de Melik lo cual dejaba sin esperanzas, ilusiones ni aspiraciones a quien la contraía, finalmente el enfermo moría congelado y siempre con esa mirada triste y profunda, por lo que se le conoció entre los pueblos blancos como la enfermedad del frio desamparo.
El frio desamparo asolaba los templados bosques del norte y las cálidas selvas del sur, al este y al oeste, enfermaba lo mismo a los pueblos blancos como a los pueblos negros, Eluk había olvidado que la luz de Melik habitaba en ambas razas, por lo que la enfermedad no respetaba a sus hijos, jamás se le ocurrió hacer una cura, la solución planeada constaba en que sus hijos guerreros eliminarán a los blancos enfermos depurando los pueblos, con lo que desaparecería la enfermedad del mundo, ante la nueva situación se encontró ante la decisión de si insuflar el espíritu guerrero a sus hijos y que depurarán ambas razas, o esperar a que la enfermedad menguara por sí misma, con grave riesgo de perder ambas razas, así que en medio de aquella noche que era el mundo, entre las fogatas de la raza negra se bailó por vez primera aquella danza de guerra, y se bebió por vez primera el ixquel, brebaje compuesto del jugo de tubérculos venenosos y de miel, fue así como los pueblos negros se hicieron la guerra unos contra  otros y no pensaron en atacar y conquistar a los pueblos blancos, en sus cruentas batallas incendiaron selvas, talaron bosques, sus gritos de guerra, hambre y enfermedad se elevaban a las alturas y se unían a los ruegos de la raza blanca, Eluk al ver tal caos, al ver tanta miseria en la que se habían convertido le propuso a su hermano destruir a las razas y forjarlas una vez más, pero esta vez mas fuertes , hermosas y sabias, a Melik no le pareció la idea, y propuso mejorar la situación de sus criaturas, para esto el subiría más allá del límite de los cielos y guiaría con su luz el paso del mundo, también enseñaría a todos los pueblos el secreto del cultivo de las tierras, la fundición del hierro y los secretos de la navegación, fue así, durante el primer día del mundo en que los pueblos blancos fundieron hierro y comenzaron a cultivar las tierras, y la luz de Melik iluminaba diariamente sus vidas y poco a poco con grandes penurias menguaron la enfermedad, por su parte los pueblos negros recibieron con agrado el primer día y a su vez comenzaron a cultivar tierras y a navegar por los mares, la fundición del hierro tardo un poco más, debido a su espíritu belicoso, Melik creyó prudente esperar para revelarles estos secretos, el frio desamparo también fue menguado en los pueblos negros y ambas razas cantaban y agradecían a Melik la misericordia y generosidad con que los había honrado , Eluk que veía todo eso con desagrado, al escuchar las alabanzas dirigidas a su hermano se sintió celoso, y durante las fiestas de las primeras cosechas subió mas allá de los límites del cielo cubriendo dos sextas partes del mismo, su enojo se veía reflejado en las inmensas manchas  grises, blancas y naranjas que se veían surcar su inmensa mole, y mientras los humanos festejaban, y Melik se embriagaba con la felicidad que le proporcionaban, lentamente Eluk se acercaba con una oscura intención, devorarlo ...

De sueños y de estrellas



Jacinto Estrella

Se fue una noche de Mayo, noche sin luna, se fue sola a la oscuridad abandonada, ella que nunca lo dejo solo es dejada, y él se preocupa de que vaya a tener miedo a donde vaya, a donde aún no puede acompañarla, se preocupa de que vaya a tener frio y no estar cerca, para arroparle el cuerpo con el propio, como todas las noches, como siempre, como cada Diciembre de cada año cuando el frio que entra por la ventana abierta, queriendo cebarse en ella, sopla y sopla frio y seco.

No te dejo solo, le dijo, y fue la última vez que escucho su voz, la misma que hacía más de cincuenta años escuchará por vez primera una mañana, un Agosto después de una llovizna, temporal entrado y aprovechado, cuando lo rebaso corriendo, por su prisa, de no mojar siquiera la sonrisa, y esa fue la última vez que separaron, sus almas, sus bocas y sus prisas.

No te dejo solo, le dijo, y miro hacia la ventana, esperando ver la luna, luna huidiza, era noche cerrada y noche oscura, noche sin luna, noche de esas en que la negrura, desgarra el mundo y sin piedad se cuela por las rendijas, y solo pudo ver las estrellas que bailaban, en su eterno bamboleo luminiscente. Un viento cálido entro por la ventana, y se llevo consigo, el último suspiro de Gertrudis, y Jacinto supo entonces que estaba solo, se alegro entonces por el hecho de entender que esto no le toco a ella, la soledad de enfrentar un mundo, donde no existe el o una ella, pero dentro de sí se hundió una parte, colapso el hueco que llenaba en su vida la anciana que yace inerte en el lecho, y en su cerebro se ilumino otra parte, una que casi nunca se despierta, tomo su viejo violín y toco para ella la misma melodía que tocó aquel día, el día en que el párroco del pueblo ante Dios, sus promesas unía, la misma con que juró amarla para siempre, aquella mismas notas que hace 50 años cautivaran además de a su esposa a esas pequeñas criaturas que habitan el bosque, esas criaturas de ensueño, que ahora escuchan las notas, y se acercan a la cabaña y con sus flautas y sus cantos se unen al dolor de Jacinto, y en aquella noche oscura descubrió el anciano que Gertrudis no lo dejo solo, descubrió su voz en aquellas voces del bosque, en ese sonido dulce de flauta, en el sonido del viento que entra por la ventana y en aquel aullido de coyote entre los cerros, asomó su dolor por la ventana y pudo ver que fuera se encontraban, aquellos  seres míticos, irreales, y eran 30, todos ellos despedían con sus flautas a la amiga, que compartió con ellos sus desvelos, y que danzó a la luz de la fogata, y que mantuvo siempre su secreto.

Pasaron varios años, marcho el tiempo, el frio fue y vino cuatro veces, las lluvias regalaron a estas tierras el sustento, la primavera levantó los tallos verdes y el verano se llevó con sus fríos vientos, las viejas hojas que desprende del amate, y Jacinto Estrella en su lamento, cada vez que no hay luna en el firmamento, baja al pueblo y se refugia en la cantina, se refugia de la lluvia, y del viento, se refugia del suspiro que no avisa y lo toma desprevenido aún en la misa, y cuando ya el aguardiente ha invadido su cerebro, cuenta sus aventuras en el monte, cuenta sobre 30 compañeros, que le han mostrado como el fuego solo quema, a todo el que lo ofende y no respeta sus antiguos flujos viejas flamas, cuenta como esos compañeros en sus viajes por los siglos han encontrado antiguas lagartijas gigantescas, también cuenta sobre fiestas de luna nueva, y fuegos que se encienden en las piedras, aguas que nacen de los arboles, y soplos que provocan vendavales, por último esta noche ha de contar que las noches sin luna como esta, invita a los 30 a probar, el aguardiente invento de los hombres, y festejan hasta que amanece y nunca sabe cómo es que lo hacen, pero al otro día siempre amanece, en su cama arropado sin cambiar, es por esta ultima historia que hay un joven que curioso sigue al hombre, hasta las afueras del pueblo ha de llegar, pues mas allá en el camino, en la parte más oscura, a donde no llega la luz de la linterna, solo se encuentran, 2 amates y se sabe lo que guardan o se sospecha, Jacinto adelantado se detiene, toma su violín y delicado toca un antiguo tema que le enseño alguno de los 30, arranca del violín las suaves notas, sentado en una roca toma un trago, cuando ve aparecer de entre las hojas, uno a uno a los 30 compañeros, el joven a lo lejos solo escucha, que al sonido del violín se unen ahora, la dulce melodía de algunas flautas, se prende un fuego y alcanza a divisar a la distancia, pequeñas sombras que al ritmo de las flautas bailan alrededor de aquellas llamas, se suelta la llovizna y lentamente se apaga aquel fuego y se adelanta, cuando llega a donde el fuego estaba, solo queda la ceniza y su esperanza de no haber soñado aquella escena, pero esto no sabrá cómo explicarlo, ahí donde el anciano se encontraba, solo queda un antiguo violín Stradivarius, 30 flautas de madera retorcida, una botella de aguardiente vacía y desde mas dentro del bosque se escuchan 30 voces que cantando se alejan, y un anciano que recordando a su Gertrudis va cantando una canción a las estrellas.

y que tal si...



Solsticio de Verano

Erase una vez, un pequeño; este pequeño solo podía ver la luz del sol
una vez al año...
Pero aburrida como era la obscuridad, le exasperaba...
así que un buen día decidió asomarse al día,
solo una mirada, se dijo..
así que aprovechando una pequeña rendija que
había en la vieja puerta de la cocina
Asomo la mirada...y he aquí la luz del día le pareció tanta y tan hermosa
que quiso tocarla...
Abrió la puerta despacito, para no despertar a su mamá, era sábado y dormía hasta tarde...
Una vez con la puerta abierta, alargo la mano despacio, solo un poco...
y he aquí la desgracia....
Nuestro pequeño amigo era un vampiro...
Su madre al despertar a media noche, solo encontró en la cocina un sucio montón de tierra,
ensuciando su piso, así que antes de salir a alimentarse, barrio con esmero la cocina y hecho la ceniza a al patio, mientras enojada gritaba Lestaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaat!!!